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Fin de Gira XXX Aniversario Sôber - Savia - Skizoo, una noche para la historia del rock patrio en Las Ventas (Madrid)

 

 


Seguimos en una “nube”. No sabemos cómo se gestiona lo vivido el pasado sábado en Las Ventas, porque seguimos buscando el calificativo adecuado y que esté incluido en la RAE. ¿Quizá épico? ¿Quizá apoteósico? Nos parecen poca cosa para lo que presenciamos en un fin de gira que pasará a los anales de la historia viva del rock patrio. Hoy nos lanzamos con Sôber – Savia – Skizoo.

El rock español vivió una noche inolvidable en la mítica plaza de toros de Las Ventas. Sôber, Savia y Skizoo pusieron el broche de oro a su gira 30 aniversario con un una velada cargada de emociones, invitados de lujo y un público entregado. Un espectáculo inolvidable que trascendió la música para convertirse en una experiencia única.

Tras recorrer toda España durante 2024, la banda regresó al lugar donde todo comenzó para despedirse a lo grande. Y lo lograron con creces desde el primer acorde, regalándonos un chute de energía inigualable.

Comenzaba la velada con la experiencia VIP, para una vez que se abrieron puertas, un total de 3000 almas se entregaron a una noche de la que fueron testigos y también partícipes. Primeras notas de “Amosis”, y ya las emociones y el cuerpo, sabían lo que estaba a punto de darse en ese escenario, solo que esta vez, las sorpresas y los invitados, estaban asegurados. 

 


Entraban en escena Sôber, con Bernardini, Jorge Escobedo, Manu Reyes y Carlos Escobedo al frente de una banda que ha demostrado ahora más que nunca, la madurez y que tienen mecha para rato. Abría la noche “La Prisión del Placer”, “El Día de la Liberación”, “Sombras” y “Tic Tac”, para seguidamente, hacer aparición en el escenario el primer invitado a la fiesta; Andrés Suárez interpretando “Blancanieve”. “La Araña” servía de antesala para la siguiente colaboración, la potencia y las tablas de Ruth Lorenzo, que levantó el vello y la actitud del espectáculo con “Paradysso”. 

 


Entrábamos en el segundo bloque de la noche, no solo parte del espectáculo, sino parte de la historia de Sôber. Savia y Skizoo, no son solo una parte importante de una época, sino un momento vital de cada uno de los miembros y los brotes que nacieron de las necesidades del momento. Se unían a la fiesta Jesús Pulido y Morti.

 


Queríamos recordar, y nada mejor que repasar los temas más emblemáticos de cada formación, alternando la aparición de cada banda. Sonaron “Solo Estás Tú”, “Derrotado”, “Habrá que Olvidar”, “Insensible”, “Dame Aire”, “Sólido”, “Fragile” y “Renuncia al Sol”. Un sonido más actualizado pero igual de electrizante que antaño, con la misma intensidad y levantándonos la memoria. Había quien coreaba que no quería que acabara, pidiendo la vuelta de ambas formaciones. ¿Es eso posible? ¿Utopía o podría ser realidad? 

 

 

No podía faltar la mención a la memoria de Alberto Madrid, batería de Sôber y compañero en Savia. Su ausencia siempre es sentida, pero su legado sigue vivo.

 


Tercer bloque de este fin de gira, con la vuelta de Sôber al escenario y el grosso de los invitados por llegar. Era la hora del “Eclipse” y “Vulcano”, dos temas que personalmente, nos tocan de cerca y que vivimos intensamente. Pero es que para completar el trío de temas que nos tocan la patata, llegaba además con una colaboración muy especial para nosotras. Subían al escenario Antonio y Pepe de “Arde Bogotá” interpretando “Arrepentido”. Como compañero de foso tuvimos a Juan Pérez Fajardo, el cúal se dio cuenta de la emoción que vivimos en ese momento, y es que primero, tenemos que dar las gracias a Claudia Orellana (Son Buenos), y segundo, en un año que para nosotras ha sido duro, también ellos han sido nuestra “Salvación”. Ver juntos en un mismo escenario esta colaboración, fue uno de los mejores regalos de esta noche.

 


“La Nube”, esa de la que no queremos bajar, y un Leo Jiménez deseoso de vivir el momento, interpretó junto a la banda “El Hombre de Hielo”. “Brazos Altos, Caras Bajas” fue para la sensibilidad del violín de Charly López (Bon Vivant). Otro de los momentos esperados de la noche fue “10 Años” con la actuación del se viste poeta, que se peina poeta, que camina poeta, Kutxi Romero (Marea). 

 


Y aquí hacemos un alto en el camino, porque si hubo un momento épico y a la vez emotivo, fue el gran duelo de baterías de tres generaciones de un mismo clan: los REYES. Así, con mayúsculas. Porque fueron los reyes del momento, los que nos sacaron el lado más rockero y, a la vez, las lágrimas. Manuel Reyes (ex baterista de Medina Azahara), cogió las baquetas como arma para batirse en duelo contra su hijo Manu Reyes. Lo que pensábamos que iba a ser una lucha, se convirtió en las miradas de complicidad más profundas que hayamos visto en la vida. No solo montaron tremendo show, sino que además son maestros de una nueva generación que ya apunta maneras. Carlos Escobedo anunciaba con emoción la llegada de Leo, hijo de Manu, y así fue como padre, hijo y nieto, nos hicieron tocar el cielo con las manos. Esto fue sin duda, el MOMENTAZO de la noche. Señores Reyes, os rendimos pleitesía. 

 


Había que bajar revoluciones, el encargado fue Carlos Escobedo entre el público, momento ya mítico y esperado de la noche, para crear esa atmósfera íntima y en comunión con los allí presentes. Sonaba “Estrella Polar”. Pero aún quedaban invitados y volver a subirnos a la montaña rusa.

Duo Kie, Ambkor y Chijín, y el rap hizo acto de presencia. ¿Cómo se hace para conseguir que rap y rock no choquen en estilo y tiempos? Solo ellos saben el secreto, porque tremendo show liaron en el escenario a ritmo de “Sin Perdón”. 

 


Tres horas de espectáculo y nos quedábamos sin “Tiempo”. De nuevo aparecía Morti para interpretar junto a Sôber este tema que nos hace reflexionar sobre el inevitable paso del tiempo, una canción que se ha convertido en emblema de esta gira y que deberíamos tener muy presente cada segundo del día. 

 


Aún quedaba el final de la noche, “Naúfrago” a cargo de Rafa Blas (Mago de Öz), se convertía en el broche de oro de esta noche tan mágica, subiendo todos los invitados al escenario para interpretar junto al público lo que sin duda, se convertirá en un mantra para recordar esta cita: 

“Te seguiré esperando, un año, un siglo, la eternidad
Mantendré encendido el fuego, por si piensas venir

Naufragaré contigo, y unidos conservaremos nuestro calor
Y juntos emprenderemos una ruta sin destino, un romance en el camino
Y al anochecer el viento hará recordar”.


Hora de la despedida, de decir hasta siempre, de subirnos a la nube que nos llevará al eterno recuerdo de una noche en la que todos nos volvimos “locos”, donde hasta Pepe de Arde Bogotá y Leo Jiménez se unieron a la fiesta y se bajaron al foso para vivir la intensidad del momento, que será recordado como uno de los más importantes de la historia del rock español. Una noche de emociones, amistad y música que quedará grabada en el corazón de todos los presentes.

 


Y llegados a este punto, tenemos que hacer varias menciones especiales. A Edu Hijicos, por no dejar nada al azar y estar pendiente de todo lo que sucede. A Alberto Seara (Flor), por pilotar los mandos de la nave haciendo que el sonido acompañe a la calidad del directo. A David Keiper, por poner las luces y colores al espectáculo, vistiéndolo de gala. A Rubén, por ser cómplice de todo lo que sucede entre bambalinas. Y por supuesto, a Carlos Escobedo, Jorge Escobedo, Manu Reyes, Bernardini, Jesús Pulido y Morti, por hacernos sentir siempre en casa. A todos ellos, nos faltan palabras de agradecimiento por todo el trato en esta gira tan especial. Nos habéis regalado una de las mejores experiencias que hayamos vivido jamás. ¡GRACIAS!.

 


 

 

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